Nunca dejes de aprender

Desde que voy al colegio recuerdo que me gustaba hacer muchas cosas, fui scout por muchos años, alguna vez jugué handball y hasta ganamos un campeonato, jugué fútbol en el colegio (siempre de arquera), tocaba flauta dulce con el grupo musical del colegio, me gustaba estar siempre ocupada, siempre aprendiendo algo nuevo, porque había muchas cosas por descubrir. En ese entonces tenía muy claro qué carrera quería estudiar en la universidad, pero eso no me impidió aprender cosas de otras áreas.

Cuando tenía 18 años decidí que quería aprender a tocar el violín, sabía algo de música porque tocaba flauta dulce, pero estaba lejos de poder convertirme en una violinista. Todos me dijeron que ya era muy tarde para aprender a tocar un instrumento tan difícil, que eso se tenía que aprender desde pequeña y que yo había perdido mi oportunidad. Sin embargo, yo insistí, no veía ningún impedimento para poder aprender algo nuevo y fue así como conseguí que mi padre me regalara un violín para una navidad.

Me dijo ahí tienes el violín, pero yo no tengo dinero para pagarte las clases así que tu verás como te las arreglas. Aún recuerdo que el violín venía desafinado, y yo ni siquiera sabía como tomarlo y mucho menos conocía alguien que me pudiera enseñar (en esos años no teníamos internet como ahora ni existía youtube). Así que esperé pacientemente, que surgiera una oportunidad para aprender a tocarlo, estuvo ahí guardado por meses, hasta que un día vi un letrero sobre clases de violín en una orquesta juvenil. Fui a preguntar y recuerdo que costaba muy barato, era un aporte simbólico, así que me inscribí y llegue a mi primera clase con la orquesta infantil y juvenil de Macul. Aun recuerdo el primer día de clases cuando conocí a mi profesora, mi tía Mireya (que terminó siendo como una segunda madre para mí), una persona encantadora y que me recibió con los brazos abiertos, a pesar de que yo era la alumna mas “vieja”de la orquesta, yo tenía 19 años y el promedio de niños tenía 10 años, pero eso no me desanimó.

Comencé a aprender desde cero sobre como tocar este bello instrumento y nunca pensé que algo tan simple pudiera marcar tanto mi vida. Nunca pensé que esa decisión podría definir mi futuro. No porque me haya convertido en una violinista famosa, sino porque me abrió puertas y me dio herramientas sin las cuales hoy no estaría aquí.

Muchas cosas sucedieron mientras estuve en la orquesta, aprendí a tocar violín a un nivel bueno (no profesional pero suficientemente bueno para mí), participé de conciertos y de giras por algunas ciudades de Chile, hice amigos, conocí otras realidades, tuve la oportunidad de hacer clases de violín a los más pequeños, entré a la universidad a estudiar lo que siempre quise, comencé una tortuosa relación que duraría los próximos 7 años de mi vida, me fui a de mi casa a los 20 años sin un peso, y comencé a hacer clases particulares de violín las cuales me permitieron estudiar en la universidad y costearme la vida al mismo tiempo. Y sin saberlo, esta simple decisión de aprender a tocar violín transformó mi vida para siempre, me llevó por un camino diferente, impensado, pero al mismo tiempo me dio herramientas que me permitieron subsistir a la miseria económica y emocional a la que me vi enfrentada (y que no estaba en mis planes).

Desde entonces nunca he dejado de aprender algo nuevo, nunca he perdido la curiosidad, creo firmemente que no se trata de cultivar una pasión, sino de salir ahí fuera y descubrir que te gusta hacer, pero para eso hay que experimentar, hay que atreverse, sacarse los prejuicios de encima, e intentarlo una y otra vez, porque además quien dijo que solo podemos tener una cosa que nos apasione en la vida? a mi me apasiona la música (y tocar el violín obviamente), cocinar, la repostería, viajar por el mundo, el running, hacer letritas (lettering le dicen algunos), bailar (danzas del medio oriente), escribir en el blog, el mindfulness y la meditación, la fotografía, y por supuesto mi trabajo!

Y a ti, que cosas te apasionan?

 

 

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